Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta EDUCACION EN VALORES (Familia y Escuela). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EDUCACION EN VALORES (Familia y Escuela). Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de junio de 2012

EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA EDUCACIÓN DE NIÑOS


Es necesaria una nueva forma de enfocar la educación en la familia, que ha de tomar conciencia de la necesidad de su participación en ámbitos sociales más amplios.

La sociedad ha sufrido una evolución en los últimos tiempos que ha repercutido de forma directa en la familia y la escuela. Tanto es así que uno de los temas más destacados respecto a la educación en estos días es la colaboración entre ambas.

El papel de la familia ha ido evolucionando con la incorporación de la mujer al mundo laboral y con otros cambios de diversa índole, sobre todo política y económica. Esta ha pasado de ser la encargada única y exclusiva de la formación de los hijos e hijas, a delegar en la escuela parte de esta tarea.

Estos cambios de la sociedad actual son rápidos y profundos. La complejidad, cada vez mayor, demanda una nueva visión educadora de la familia y la escuela, lo que exige su compromiso para trabajar unidas en un proyecto común.

La familia


La familia como primer ámbito educativo necesita reflexionar sobre sus pautas educativas y tomar conciencia de su papel en la educación de sus hijos e hijas. La realidad actual se le escapa, y esto repercute en la vida del niño y la niña, lo cual conlleva a su vez problemas escolares y familiares que surgen a diario: desinterés, falta de motivación, dependencia, bajo rendimiento, fracaso escolar, violencia, etc., y no se pueden achacar a la sociedad en abstracto, a la familia, a la escuela o al alumnado, de manera independiente, sino que la interacción de todos ellos es la que propicia esta situación.

Son los padres y las madres quienes gozan de una relación de intimidad única que exclusivamente se da en el seno de la familia y que permite todo tipo de interrelaciones personales: de afecto, ayuda, orientación, soporte, etc, que influyen y modifican los comportamientos de todos sus miembros. Suele decirse que en una familia todos educan y son educados.

Son, asimismo, los padres y madres quienes están en mejores condiciones, a causa de su cariño desinteresado, de conseguir el aumento en autonomía de sus hijos e hijas y, por tanto, la madurez: un crecimiento en libertad y responsabilidad que solamente es posible, de manera armónica, cuando la familia soporta las decisiones personales, con su mezcla de aciertos y errores.

La participación de los padres en la vida escolar parece tener repercusiones tales como:

• Una mayor autoestima de los niños y niñas.
• Un mejor rendimiento escolar.
• Mejores relaciones padres/madres e hijos/hijas.
• Actitudes más positivas de los padres y madres hacia la escuela.

Los efectos repercuten incluso en el profesorado, ya que los padres y madres consideran que los más competentes son aquellos que trabajan con la familia (Pineault, 2001).

¿Cómo llevarlo a la práctica?


Es necesaria una nueva forma de enfocar la educación en la familia, que ha de tomar conciencia de la necesidad de su participación en ámbitos sociales más amplios. Esto exige una formación de padres y madres a través de programas.

Las propuestas han de ir enfocadas hacia intervenciones globales en las que se impliquen las instituciones sociales, escolares y familiares, desde una perspectiva interactiva, ecológica y comunitaria.

La escuela


La escuela se sitúa en el segundo espacio, de vital importancia, en la vida de los niños y niñas.

Entre sus objetivos se encuentra:

• Fomentar la participación.
• Cooperación.
• Colaboración entre el alumnado.

En consecuencia, la puesta en práctica de los valores comunitarios y democráticos que se proponen en la familia y la escuela formarían parte de las experiencias y vivencias del alumnado, desde los dos ámbitos en los que interactúa cada día, configurando su identidad y autoconcepto.

La educación no se puede fragmentar, y la familia y escuela son entidades paralelas y complementarias en este proceso, por ello la educación no tendrá éxito si no hay coherencia y comunicación en los dos ámbitos.

¿Qué tipo de escuelas pueden responder a estas demandas?


Las escuelas pueden enfrentar esta función social y educativa de diferentes formas, tan válidas unas como otras según los recursos y características de la comunidad.

• Escuelas que convocan a los profesionales de su comunidad educativa y forman un equipo de voluntariado para cumplir con esta función.
• Escuelas que se agrupan con otras en una suma cualitativa de sus recursos humanos.
• Escuelas que contratan un sistema intermedio (centros de formación para padres y docentes) que con un equipo de profesionales idóneos cumpla esta tarea.

¿Qué escuelas promueven esta formación?


No todas las escuelas tienen el estilo institucional para iniciar esta tarea. Adhieren a esta propuesta aquellos centros educativos que:

• Están convencidas de la necesidad de la relación familia-escuela.
• Buscan la participación de la familia en las aulas.
• Tienen muy en cuenta la opinión de la familia frente a sus cambios y transformaciones.

Establecen diálogos cálidos, organizados, en donde la escuela se comunica con la familia de forma integral y con la intención de compartir un trabajo en común.

Concluiré con este pensamiento: se han de unificar esfuerzos para superar las dificultades. Las características de una nueva sociedad traen consigo la formación y el estilo de un profesorado diferente. La familia debe aportar su granito de arena y asumir el compromiso de participar en una tarea común parar poder atender positivamente a las necesidades afectivas, cognitivas de los niños y niñas, así como de toda la comunidad educativa.

miércoles, 6 de junio de 2012

¿POR QUÉ EDUCAR EN VALORES?


¿POR QUÉ EDUCAR EN VALORES?

Marín Ibáñez (1976:13) reconoce:"... que las cosas nunca nos dejan indiferentes".

Psicológicamente el hombre reacciona ante la realidad asig­nándole una valoración. Por lo tanto, al asignarle una valora­ción, prefiere unos valores a otros, y por consiguiente los desea y los busca, ya que actúan como la meta que queremos alcan­zar. Decimos que son creaciones humanas porque una característica fundamental del valor es la de valer para algo y para alguien,mas aún que la de existir o estar ahí. El valor, se refiere a los constructos psicológicos, es decir, a los conceptos individua­les de lo que es deseable más que a objetos deseados. Es una creencia por la que el hombre actúa por preferencia, es una concepción de lo preferible.

Los valores no existen por sí, como entes ideales o irreales; no constituyen un mundo de objetos que exista indepen­dientemente del mundo de los objetos reales sino que requieren la existencia de ciertas propiedades reales naturales o físicas que constituyen el soporte necesario de las propiedades que consideramos valiosas.

Valero Iglesias (1992:89) afirma: "El objeto valioso no puede darse al margen de toda relación con el sujeto, ni indepen­dientemente de las propiedades natura­les, sensibles o físicas que sustentan al valor.  El valor no lo poseen los objetos de por sí, sino que éstos lo adquieren gracias a su relación con el hombre como ser social. Pero los objetos, a su vez, sólo pueden ser valiosos cuando están dotados efectiva­mente de ciertas propieda­des objetivas"

Los valores nacen de la relación del otro. Han nacido y recorrido un largo camino, que comenzó hace millones de años. El término "socialización" sirve para designar el proceso por el que el individuo humano se convierte en persona. El proceso de formación del yo tiene lugar en la relación comunica­tiva con los " otros significativos", es decir, con aquellas per­sonas que, a través de sus actitudes para con el niño, le propor­cionan un modelo sobre el que conformar la actitud "objetiva" del niño consigo mismo. Gracias a esta identificación, el niño se hace capaz de adoptar e interiorizar las actitudes para con él de los "otros significativos" y con ello de identificarlos.


¿QUÉ VALORES DEBEMOS ENSEÑAR?

Cabría preguntarse qué valor sería el que imperase en estos tiempos concretos en una sociedad pluralista y en la que conviven individuos de diferentes opciones ideológicas de carácter político y religioso ¿Sería hoy aceptada una ética impuesta por un acto de voluntad? Como Ortega anunció con su perspectivismo no es una caída o recaída en el relativismo axiológico, sino el reconocimiento de que el mundo se ve y se dice de múltiples modos, pero en vez de caer en la tentación del "todo vale por igual" es necesario pensar que todo, en algún sentido es impres­cindible y necesario para componer entre los miembros de la comunidad humana algo que "valga. Hoy no se puede sostener la pretensión del monopo­lio de valores, sino una búsqueda de unos valores universales, aceptados por todos, y que se descubren en todas las civilizacio­nes.

 El artículo 1.1 de la Constitución española:

" España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamien­to jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo po­lítico."

Y en el artículo 27.2:

 " La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales."

Camps (1994:15) después de hacer un análisis valorativo sobre la fundamentación de los valores, con­cluye:" En resumen, no tenemos un modelo ideal, como no tenemos un modelo platónico de sociedad ni un sólo modelo de escuela. No lo tenemos porque nuestro mundo es plural y aplaudi­mos esa pluralidad que es enri­quecedora, así como la convivencia de las diferencias.  Pero, aunque nos falte un modelo de persona, contamos con un conjunto de valores universalmente consensuables, un sistema valorativo que sirve de marco y de criterio para controlar hasta dónde llegan nuestras exigencias éticas indivi­duales y colectivamente. Son valores producto de la civilización, producto de más de veinticinco siglos de pensamiento. La democra­cia griega y el origen de la filosofía, la tradición judeocris­tiana, la Ilustra­ción, el pensamiento crítico de Marx y Nietzs­che, todo ello ha ido dejando un poso de valores, principios, ideales que se resumen en los llamados Derechos humanos".


Los aspectos axiológicos que son asumidos en el concepto de derechos humanos son:

1º Reconocen el valor del hombre por encima de cualquier  realidad.
2º Reconocimiento de la persona humana como lugar axiológico autónomo.
3º El fundamento inmediato está en la libertad.


A la pregunta, ¿qué valores deben imperar en una sociedad plu­ralista como la nuestra?, creo que hoy nadie niega que la contes­tación idónea sea la de los Derechos Humanos.

Pero esta sería una contestación abstracta y formal, que se toma como criterio y pauta de conducta. Son valores fundamenta­les que deben serlo en cualquier parte y en cualquier cultura. Pero que estos valores universales sean reconocidos, no implica que queden zonas dudosas que deben consesuarse.

Camps (1994:19) completa esta idea:

" Esas zonas oscuras de los derechos fundamentales y de la interpretación de los mismos son las que deben consesuarse por la vía del dialogo o de la democracia. Tanto los conflictos entre los derechos fundamentales como la interpretación concreta y aplicada a nuestras situaciones obligan a priorizar, a elegir y a sacrificar valores: ahí la tragedia de la ética. Para ser cohe­rente con la ética misma cualquier elección o decisión debe respetar a otro mínimo ético que es el del consenso dialógi­co; nadie tiene derecho a imponer a otro sus puntos de vista y menos a hacerlo violentamente. La comunicación y una comunicación lo más simétrica posible, como quiere Habermas, es el único fundamen­to de la aceptación de las normas justas."

Se ha insinuado distintas líneas para determinar los valores y el consenso sobre ellos.

Por un lado, se ha hablado de la construcción de los propios valores individuales para potenciar la autonomía personal y colectiva, que supondría una construcción de valores.

Por otro lado, se ha llegado a determinar que la comunidad llegue a determinar una serie de valores socialmente aceptables y aceptados. Se da por supuesto que existe una serie de valores que son asimilados como positivos por todas la sociedad. Estos valores podrían obtenerse de una reflexión sobre los valores de la democracia, o de los valores contenidos en nuestra Constitución, o como es aceptado internacionalmente sobre los contenidos de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

La formación dentro de la conciencia del yo generalizado, ­constituye un paso decisivo en el proceso de socialización.

Supone la interiorización de la sociedad en cuanto tal, y por otro lado, el establecimiento subjetivo de una entidad cohe­rente y continua.

Por ello decimos que los valores deben de ser interiorizados por la persona, que está abierta al influjo de los valores e ideales que le rodean, ya que el individuo tiene por un lado nece­sidad imperiosa de ser él mismo y, por otro, de integrarse plenamente en el entorno social en el que vive.

El hombre es un ser en proyecto permanentemente, abierto al futuro. Ser hombre es cultivar lo específicamente humano, la inteligencia, la voluntad, los sentimientos superiores, y los demás, en cuanto sirva o al menos no interrumpa su culminación.

Hacerse hombre es comprender, estimar y realizar en torno suyo valores. Y es tarea inacabada e indefinida. Por ello comple­tamos nuestra definición diciendo que tiende a la perfec­ción. Si el proceso de humanizacíon conlleva un afán de supera­ción, de adquirir nuevas maneras de aumentar sus valores, decimos que estos mismos valores producen perfección en el hombre, le sirven como guías que quiere alcanzar y por lo tanto como pautas de conducta en su vida.

Y a la vez lo va perfeccionando, porque a pesar de ponerse los valores como pautas de conducta, de guías, le sirven como metas para conseguir el propio perfeccionamiento.

El valor plenifica, contribuye al desarrollo, a la madurez y al logro de la naturaleza humana.


Fuente: Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España.

..................................................................................................................................................................................

Un juego muy interesante para Educar en Valores... 


Alcanza el tesoro escondido en esta isla. La única manera de conseguirlo es la via de la colaboración, el respeto y la solidaridad.

LOS NIÑOS Y LA TELEVISIÓN




Consideraciones:

La televisión es una realidad con la que la familia tiene que vivir, y que por el momento, no tenemos modos de evitarla en un 100%.
El enfrentamiento de negar por completo la televisión a los/as niños/as, sólo tiene el efecto de retardar el momento en el cual se harán adictos a ella, contraviniendo las órdenes de los padres. Muchos de ellos buscarán cualquier excusa para ir a ver televisión a casa de otros/as amigos/as y perderán el control paterno, en éste, y en otros aspectos.
Por el otro lado si se deja que el/la niño/a vea TV a su arbitrio puede pasar todas sus horas libres en esta actividad.
Ambos extremos deberán evitarse, este último más que nada porque interferirá con sus labores habituales de hacer las tareas, y verá cada vez más programas no aptos o convenientes para su edad.
En todo caso no hay que desconocer los valores positivos de la TV. A través de ella y de una manera mucho más rápida y fácil el/la niño/a puede aprender y conocer contenidos que hasta hace poco eran poco imaginables. Tiene una gran capacidad para entretener a los/as niños/as y concentrarlos/as durante algunos minutos en programas que pueden ser educativos. Aprenden a usar un lenguaje más amplio y mejor pronunciado (en general)
Las desventajas de la TV, son también muchas. La primera es que les quita oportunidades para desarrollarse en otros campos como la música, lectura, pintura, introspección, etc... La práctica de deportes y juegos físicos disminuye, al igual que la interrelación con otros/as niños/as de su edad, lo que significará un menor desarrollo de la personalidad, que le aportan estas actividades.
Si además nos referimos a programas de TV que no cumplen con las condiciones para la edad del/la niño/a, los aspectos negativos aumentan. (Violencia, sexo, conductas inapropiadas, etc)
La falta de actividad física posibilita otros problemas como la costumbre aprendida de comer frente al televisor, muchas veces alimentos ofrecidos por la misma publicidad de la TV, y con ello la obesidad.
La publicidad en otros aspectos, impulsa al/la niño/a a pedir y comprar todos los objetos recomendados por TV, en una creencia que todo lo que se dice por ella es verdadero y bueno. Por el contrario la imposibilidad de hacerlo le produce sentimientos de frustración.


¿Cómo prevenir la adicción a la TV?

Desarrolle actividades en común al margen de la TV. Existen más de las que Ud. se imagina: lectura de cuentos, pintura y dibujo, armado de juguetes, jardinería, juegos clásicos, paseos, deportes, etc. Todas estas actividades se deben hacer desde que el/la niño/a tenga la edad para entenderlas y hacerlas. Integre en ellas a todos los miembros de la familia en la medida de sus posibilidades.
Defina el tiempo de ver televisión, obviamente en relación a los programas adecuados a su edad. No vea Ud. mismo/a programas durante las horas en que el/la niño/a no pueda hacerlo (comedias). Limite Ud. también sus horarios a las horas de descanso, no se acostumbre a tener la TV encendida todo el día mientras trabaja en labores de casa. (En todo lo que enseñe, recuerde este principio, dar el ejemplo)
No use la TV para tranquilizar al/la niño/a, ni para dormirlo/a. Ni encienda la TV durante las horas de comida.
Si el/la niño/a tiene mal rendimiento escolar, condicione la TV a la mejoría del sus calificaciones, y siempre será requisito el hacer las tareas y el estudio antes de ver la TV.
Ubique los aparatos de TV en un lugar común para la familia y no dentro de las respectivas habitaciones. De paso es una oportunidad más para compartir en familia.
Use la TV para ver programas específicos y apague y enseñe a apagar el aparato una vez terminado el programa.
Estimúlelo/a para que vea documentales o programas de la vida real. Use los programas acerca del amor, el sexo, las disputas familiares, el alcoholismo y las drogas como una forma de iniciar las discusiones familiares sobre estos temas difíciles. Prohíba los programas violentos.
Si permite que su hijo/a vea programas que muestran violencia, háblele sobre las consecuencias de la violencia. Señálele la forma en que la violencia perjudica a la víctima y a la familia de la víctima. Si su hijo/a está perturbado/a por un programa que ha visto, asegúrese de hablar sobre el mismo con el/la niño/a.
Discuta los anuncios publicitarios con sus hijos/as. Ayúdeles a identificar los anuncios con alto grado de presión para impulsar las ventas y las aseveraciones exageradas. Si su hijo/a quiere un juguete basado en un personaje de la televisión, pregúntele cómo lo va a usar en casa (La respuesta probablemente le convencerá que el juguete servirá para hacer crecer la colección más que para convertirse en un catalizador para el juego activo).
Explique las diferencias entre la realidad y la fantasía. Este tipo de clarificación puede ayudar a que su hijo/a disfrute de un programa y, sin embargo, comprenda que lo que está sucediendo en la TV podría no pasar en la vida real.
Sea un buen modelo. Si usted pasa mucho tiempo viendo la televisión, puede tener la seguridad de que su hijo/a hará lo mismo. Además, el tipo de programas que usted vea envía un mensaje muy claro a su hijo/a.


..................................................................................................................................................













martes, 5 de junio de 2012

LA NECESARIA COOPERACIÓN ENTRE FAMILIAS Y ESCUELA


INTRODUCCIÓN

Desde que el niño y la niña entran en la escuela en la educación infantil, se les solicita a sus padres su colaboración en determinadas actividades.

Esta colaboración cuando se termina la educación infantil desaparece casi en la mayoría de los casos.

Si la participación de los padres se consolida bien en la primera etapa de la educación, no tiene que desaparecer una vez los niños y niñas pasan a primaria.

Padres y madres tienen responsabilidades compartidas en la ecuación de los hijos/as, por lo que es imprescindible que haya un contacto entre ambos.

NIVELES DE COOPERACIÓN Y ENTENDIMIENTO



Thomas Nordahl (2006) sugiere tres niveles diferentes de cooperación y tres niveles de

entendimiento entre familias y escuelas.

Niveles de cooperación:

· Nivel 1: Cooperación representativa, implica participación en organizaciones de padres y madres.

· Nivel 2: Cooperación directa: entrevistas, comprensión y acuerdos entre estudiantes-familia-escuela.

· Nivel 3: Cooperación indirecta, implica todas las tareas que la familia realiza diariamente en casa para ayudar al rendimiento escolar de sus hijos e hijas.

Niveles de información:

· Nivel 1: Intercambio de información en ambas direcciones

· Nivel 2: Dialogo: comunicación y discusión sobre materias que conciernen a los estudiantes.

· Nivel 3: Contribución e influencia: decisiones importantes tomadas a través del acuerdo mutuo.

La familia en general esta satisfecha con el nivel de información, el 75% siente que no mantiene un dialogo real y equitativo con la escuela. Cuatro de cada cinco no están de acuerdo con el nivel 3, y sienten que su influencia en la escuela es muy pequeña. Los padres y madres que tienen una buena experiencia en las relaciones familia-escuela normalmente tienen niños y niñas que tienen buenos resultados escolares y no causan problemas. El mayor éxito y el mayor ajuste escolar se correlaciona con las familias que sienten que mantienen un dialogo con la escuela y sienten que influyen en ella.

Los padres y madres de niños que fracasan en la escuela sentirían mas probablemente que las relaciones entre familia y escuela están basadas principalmente, en una comunicación unidireccional. Dos tercios de las familias que tienen niños con un mal ajuste escolar piensan que la cooperación con la escuela es negativa y culpabilizadora.

Epstein (2001) sugiere seis pasos en la colaboración entre familia y escuela:

o Paso 1: asistencia de las familias en materias de crianza.

o Paso 2: información: Instruir a las familiar sobre materias escolares y comunicar

los logros de los niños y niñas.

o Paso 3: asistencia voluntaria. Invitar a los padres y madres a asistir a la escuela y

a participar en actividades en el aula.

o Paso 4: aprendizaje en casa: instruir a los padres y madres en materias escolares.

o Paso 5 : influencia: hacer partícipes a las familias en la toma de decisiones sobre

temas que conciernen a sus hijos e hijas, a diferentes niveles en la escuela.

o Paso 6: relacionar la sociedad con los alrededores de la escuela: coordinar los recursos sociales y los servicios para los niños y niñas y las familias.

VÍAS DE PARTICIPACIÓN

La participación de la familia se puede dar tanto en el aula, como en el centro e incluso desde sus casas.

En el aula

# Dentro del aula

Talleres: de cocina, de construcción de instrumentos, de barro, de cuentos, de disfraces.

Periodo de adaptación: la colaboración de los padres y madres en este momento es muy importante para una buena adaptación.

Presentación de profesiones: aprovechando el centro de interés de las profesiones, podemos invitar a papás y mamás de diferentes profesiones.

# Fuera del aula

Actividades complementarias: las que se realicen dentro del horario escolar.

Actividades extraescolares: las realizadas fuera del horario escolar.

En el centro

Consejo Escolar

Asociaciones de Padres y Madres

Escuelas de Padres y Madres

Fiestas: del otoño, de la primavera, del agua.

Celebraciones institucionales: día de la paz, día del libro

Preparación y desarrollo de la fiesta de fin de curso.

En sus casas

Apoyando proyectos específicos: aportando fotos de los diferentes centros de interés, donando juguetes para el aula, aportándonos información de los niños y niñas...

Trabajando con sus hijos e hijas los hábitos que se trabajen en el aula.

Aportando material que se les solicite

CONCLUSIÓN

Las familias llevan a sus hijos e hijas a la escuela y de ella esperan determinados comportamientos en función de las expectativas que se tengan. Expectativas que dependerán de su posición social y de la consideración que tengan. Expectativas que dependerán de su posición social y de la consideración que tenga en ese momento de la educación infantil. En cualquier caso, las relaciones entre la familia y el equipo docente irán ampliando y modificando esas expectativas para definir y concretar lo que queremos que sea una educación infantil de calidad.

lunes, 21 de mayo de 2012

¿PARA QUÉ EDUCAR EN VALORES?


Los valores son como una guía que debemos de seguir en nuestro comportamiento diario. Nos indican el camino y nos orientan en las decisiones que debemos tomar frente a deseos o impulsos. 

La familia y la escuela son las comunidades que, desde la infancia, nos enseñan los valores necesarios para vivir de forma libre y autónoma.

Este vídeo nos muestra los valores esenciales que nos enseñan desde pequeños.